la vuelta al mundo en 80 días: Yo me bajo en Atocha.

Esta es la entrada que le debía a Madrid, que debía haber sido publicada el día 15, festividad de San Isidro. Por motivos de salud no ha podido ser hasta hoy. Dicen que todos los santos tienen su novena, así que espero que ni al santo ni a todos los madrileños les importe el retraso.

De todas las canciones dedicadas a Madrid, o que tienen a la capital de España como protagonista, esta de Sabina es mi favorita. Y aunque haga ya muchos años que la primavera no me espera en Madrid, escuchar la canción es como volver a recorrer esas calles por las que perderse es un placer.

 

 

Love is all we need: A la sombra de un león.

A la sombra de un león es la segunda canción de amor más hermosa escrita en castellano, tras Sólo pienso en ti de Víctor Manuel.

La canción, compuesta por Joaquín Sabina y el maestro Bardagí, es la historia de un loco enamorado de la estatua de la diosa Cibeles. Un amor y una canción capaz de emocionar hasta el corazón de mármol de la centenaria estatua.

Joaquín Sabina regalo la canción a Ana Belén, que la grabo en su disco de 1988 de mismo título. También hay versiones en directo en las que la cantante la interpreta junto a Sabina.

En el disco Entre todas las mujeres, homenaje a Joaquín Sabina, Soledad Giménez también hace su particular versión del tema.

A la sombra de un león.

Llegó con su espada de madera

y zapatos de payaso a comerse la ciudad

compró suerte en doña Manolita

y al pasar por la Cibeles quiso sacarla a bailar

un vals como dos enamorados

y dormirse acurrucados a la sombra de un león,

que tal, estoy sola y sin marido

gracias por haber venido a abrigarme el corazón.

Ayer a la hora de la cena

descubrieron que faltaba el interno dieciséis

tal vez disfrazado de enfermero

se escapo de Cienpozuelos con su capirote de papel

A su estatua preferida un anillo de pedida

levanto en El Corte Inglés

con él en el dedo al día siguiente

vi a la novia del agente que lo vino a detener.

Cayó como un pájaro del árbol

cuando sus labios de mármol lo obligaron a soltar

quedó un taxista que pasaba

mudo al ver como empezaba la Cibeles a llorar

y chocó contra el Banco Central,

y chocó contra el Banco Central,

y chocó contra el Banco…

 

El club de los corazones rotos: El primer día del resto de mi vida.

En toda ruptura sentimental hay dos versiones completamente antagónicas, la del que deja y la del que es dejado, porque las rupturas amistosas son más escasas que los padres santos en Roma (cómo diría mi madre).

De los primeros suelen surgir canciones alegres, porque la ruptura es una liberación. A ese grupo pertenece este “El primer día del resto de mi vida” de La Oreja de Van Gogh. Todo un manual para navegantes que, cansados de dejarse el corazón en una relación que no va a ninguna parte, deciden dar un golpe de timón y empezar de nuevo, dejando todo atrás. Y todo eso aderezado con música pop, alegre y desenfadada, algo que La Oreja de Van Gogh domina muy bien.

El primer día del resto de mi vida.

Entre tus nubes y mis contraluces
fuiste cubriendo el cielo con las cruces,
que terminaron por tapar el sol.

¡Tu voz sonaba tan arrepentida…!
Arrodillado como un niño en la orilla,
desenterrando un poco de tu amor.

Y ahora que te digo “adiós”, y se abren mis alas
me pides perdón.

Te quise como a nada más, como al respirar,
te quise como el fuego al viento en una noche de San Juan.
Y ahora que me voy me das la luna sobre el mar,
ahora que no hay más destino que el camino en soledad.
Ya queda poco por decir, y poco para recordar,
que llora el río cuando pasa porque nunca volverá.

Las lágrimas que saben más amargas
son las que llevan dentro las palabras
que se quedaron en tu corazón.

La noche siempre trae algún consejo,
pero el silencio aviva los remordimientos.
Yo fui en tu vida un baile sin canción.

Y ahora que te digo “adiós”, y se abren mis alas
me pides perdón.

Te quise como a nada más, como al respirar,
te quise como el fuego al viento en una noche de San Juan.
Y ahora que me voy me das la luna sobre el mar,
ahora que no hay más destino que el camino en soledad.
Ya queda poco por decir, y poco para recordar,
que llora el río cuando pasa porque nunca volverá.

Pero te quise como a nada más, como al respirar,
te quise como el fuego al viento en una noche de San Juan.
Y ahora que me voy me das la luna sobre el mar,
ahora que no hay más destino que el camino en soledad.
Ya queda poco por decir, y poco para recordar,
que llora el río cuando pasa porque nunca volverá.

El primer día de mi vida sin ti cosí tu sombra al viento que se marcha,
guardé el suspiro de después de partir, dejé una carta para mis fantasmas.

El primer día de mi vida sin ti cubrí recuerdos con sábanas blancas,
soplé en tu cara todo lo que sufrí, llegó la música hasta mi ventana.

 

Versionando que es gerundio: I can’t make you love me.

I can’t make you love me es una preciosa balada compuesta por Mike Reid y  Allen Shamblin, incluida en el disco Luck of the draw de la cantante estadounidense Bonnie Raitt, en 1991.

Ha sido versionada por artistas tan dispares como Bruce Hornsby o Adele…

Pero si hay una versión que las supera a todas, incluyendo a la original esa es la que hizo en 1997 el cantante británico George Michael.

 

Generalmente suelo empezar esta sección por la versión para terminar con la original para poder comparar, pero hoy he dejado la mejor versión para cerrar la entrada. Por que la versión lo merece, pero sobretodo porque George Michael se lo merece. Esta entra es un pequeño homenaje, pero él se merece algo mucho más grande, y lo tendrá, quizás cuando me haga a la idea de que nos dejó una mañana de navidad…

Si no hubiera que correr…

“SI el camino fuera suave y si el cielo más azul,
miraría el horizonte siempre como miras tú.
Si pudiera ir más despacio, sin tropiezos ni traspiés,
si el camino fuera suave, si no hubiera que correr.
Y aunque fuera necesario, no quisiera echar la hiel
si el camino fuera suave, si no hubiera que correr, que correr

Pero es duro, es salvaje, y no tiene compasión.
Te disparan por la espalda, aquí no existe el honor.
He visto caer a gente sin poder mover un pie.
Tambien vi como los fuertes no apostaban por su piel,
Y aunque fuera necesario, no quisiera echar la hiel
si el camino fuera suave, si no hubiera que correr, que correr.

Ya estoy en ninguna parte, ya no puedo regresar.
Son ya muchos treinta años para poner marcha atrás.
He gastado en esta histeria mi energia, mi ilusión,
masticando con firmeza que quizá, lo que importa no es jugar, sino ganar
Y aunque fuera necesario, no quisiera echar la hiel
si el camino fuera suave, si no hubiera que correr, que correr.

El aliento del destino quiza´s sople sobre mí.
Rogaré a Dios que me indique qué sendero he de seguir,
porque seguiré adelante aunque tenga que volar.
Quizás venda hasta mi alma sólo por poder llegar.
Y aunque fuera necesario, no quisiera echar la hiel
si el camino fuera suave, si no hubiera que correr, que correr.”

“Si el camino fuera suave, si no hubiera que correr…” Eso dice la canción de Revolver, “Si no hubiera que correr” compuesta allá por el año 1992… Y eso pienso yo estos días, tras un inicio de primavera que es de todo menos suave… Tras dar con mis huesos en la cama de un hospital (una vez más y ya he perdido la cuenta de las que llevo, de hecho empiezo a considerar el hospital mi casa), cuando por fin me dan el alta y me mandan para casa a continuar con la recuperción y parece que todo va a volver a la normalidad el destino tiene otros planes y ahora es mi padre quien ingresa en otro hospital…

Y la verdad, aunque se dice que la vida nunca te da más de lo que puedes soportar desearía que dejara de ponerme a prueba, “y aunque fuera necesario no quisiera echar la hiel/ si el camino fuera suave si no hubiera que correr…”

Música & rosas. 

Hoy 23 de abril, festividad de San Jorge, es para la mayoría de los catalanes el día de los enamorados.

Cuenta la leyenda que cuando San Jorge mató al dragón que tenía cautiva a una princesa, liberándola, de la sangre derramada del dragón surgió un rosal con las más rojas y bellas rosas. El caballero ofreció a la princesa la más hermosa de ellas. De ahí surgió la tradición de que los caballeros regalen una rosa a la dama de su corazón.

Por eso hoy quiero regalar a todos (caballeros, damas y dragones) las mejores rosas musicales. 


Feliz día del amor!!!!